El más bondadoso
ese que aun conserva sangre en la frente y su corona de espinas
el dios de la sumisión
me cerró las puertas.
A veces me apena oírte rezar en la oscuridad
tercerizando miedos
ebrio de tu propio delirio
preso de tu libertad acorcetada:
reprimir el deseo
obtener el perdón de quien no fue dañado
por mi culpa
por mi culpa
por mi gran culpa
(mi pecado
intentar ser feliz sin dañar a nadie.)
viernes, 14 de noviembre de 2008
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