Abrigados en la distancia
nos animamos.
Decimos lo que, tal vez
pensamos siempre.
La lejanía quita
la mordaza del miedo
ahora me siento capaz
de mirarte a los ojos.
a esos ojos que no estan,
a esos ojos
opresores.
Desde acá parece fácil
pero estar, es tan distinto que
la sumisión de ayer
no es más cobarde
que el furioso grito de hoy.
lunes, 30 de noviembre de 2009
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