lunes, 13 de abril de 2009

La bestia apareció de la nada
dejó, repentinamente
de ser parte de las sombras.


La amenaza del plomo caliente
cayó sobre él como una lluvia de hielo, petrificándolo
las milésimas de segundo se hicieron eternas
-imágenes en slow motion-.


El miedo los invadía
uno de ellos creía ser dios
Después, no hubo mas que impotencia
acompañada de unas lagrimas.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

la impotencia te saca tarde o temprano algo íntimo...(las lagrimas no son de todos)

te mando un abrazo!

el mundo de popozzy dijo...

paaaaaaaaaaaa...tremendo remache de sentidos...me gustan los disparos...que dejan ese olor a polvora emocional...hay cosas que solo las lagrimas limpian..
estare por aqui si que si...
pd:un gusto que visites el mundo...eres bienvenido

Felipe Sérvulo dijo...

Gracias por tu visita, eso me ha dado la oportunidad de conocer a un poeta de calidad. Te felicito por tus escritos.
Un abrazo.

Marina dijo...

Se cree Dios el que piensa que es dueño de la vida de los demás, para los restantes sólo nos queda la impotencia. Me gustó mucho. Un abrazo.

More dijo...

Cada palabra es una bala que directo alblanco del imperio de los sentidos.
EExcelente poema.
Abrazos.