Movimiento lento
monotonía de percusión hipnótica
anulando los sentidos.
Los tambores no callan
mantienen su atosigante ritmo
todos parecen estar poseídos
las pulsiones, ahora, son instinto
deseo incontrolable.
Falta, apenas una chispa
para que todo
termine en un desastre.
Una mujer, que presumo sorda, se mantiene indiferente.
jueves, 17 de diciembre de 2009
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4 comentarios:
Genial el final, si, a veces un segundo fatídico puede cambiar a toda la historia. Un abrazo.
En estos días, siempre pedimos y prometemos... pues entonces que cada deseo sea una flor, cada dolor una estrella y cada lágrima una sonrisa.
Mis mejores deseos de armonía y paz interior.
MentesSueltas
Cómo puede ser que no te escuche???, esto es precioso Palabras, me ha encantado!
Te deseo una año 10.
Abrazos.
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